miércoles, 26 de mayo de 2010

Uno de mis primeros roches

Era día quince de septiembre de algún año alrededor de 1996. ¡Mi cumpleaños!


Estaba recibiendo un montón de llamadas de felicitaciones. Después de algunas de ellas, empezaron a llamarme y no decir nada.
Hicieran eso algunas veces y después empezaron a decir malas palabras a mi. ¡Que feo!

Intervención deportista:
¡Gooooooooooooooooooooooooooooooooooooooool de São Paulo! ¡Fernandón! 1 X 0. Chupa chanchada.


Una hora después de tantas llamadas de ese tipo, me puse nervioso e pensé: “En la próxima vez, voy a decir lo mismo”
Fue así. Fue solo esperar un ratito para el teléfono llamar.
Cuando contesté, una chica dijo: “E aí pirralho”. Yo contesté bien nervioso: “Va plantar bambú”. ¡Listo! Mi rabia había se acabado.
Ni mi acuerdo como fue el resto del día, solo me acuerdo de las llamadas.
Algunos días se pasaron y llegó el fin de semana, día de ir comer pasta en la casa de mi abuela,
Llegando allá, mi abuela, mi abuelo, mi tío y tía estaban con una expresión muy cerrada y mirándome con una cara de reprobación. Diez minutos después de eso yo supe lo que se pasó: Yo mandé mi tía, pobrecita, plantar bambú. ¡Que mierda!
Todos empezaron a reírse después que los conté toda la situación. Suerte que todo se pasó bien e mi tía no se quedó con rabia de mi.

Otra intervención deportista:
¡Rogéeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeerio (no es para el chanchito millonario)!

Última intervención deportista:
¡Ganamos! ¡Chupa Danielito también!

No hay comentarios:

Publicar un comentario