
Estaba recibiendo un montón de llamadas de felicitaciones. Después de algunas de ellas, empezaron a llamarme y no decir nada.
Hicieran eso algunas veces y después empezaron a decir malas palabras a mi. ¡Que feo!
Intervención deportista:
¡Gooooooooooooooooooooooooooooooooooooooool de São Paulo! ¡Fernandón! 1 X 0. Chupa chanchada.
Una hora después de tantas llamadas de ese tipo, me puse nervioso e pensé: “En la próxima vez, voy a decir lo mismo”
Fue así. Fue solo esperar un ratito para el teléfono llamar.
Cuando contesté, una chica dijo: “E aí pirralho”. Yo contesté bien nervioso: “Va plantar bambú”. ¡Listo! Mi rabia había se acabado.
Ni mi acuerdo como fue el resto del día, solo me acuerdo de las llamadas.
Algunos días se pasaron y llegó el fin de semana, día de ir comer pasta en la casa de mi abuela,
Llegando allá, mi abuela, mi abuelo, mi tío y tía estaban con una expresión muy cerrada y mirándome con una cara de reprobación. Diez minutos después de eso yo supe lo que se pasó: Yo mandé mi tía, pobrecita, plantar bambú. ¡Que mierda!
Todos empezaron a reírse después que los conté toda la situación. Suerte que todo se pasó bien e mi tía no se quedó con rabia de mi.
Otra intervención deportista:
¡Rogéeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeerio (no es para el chanchito millonario)!
Última intervención deportista:¡Ganamos! ¡Chupa Danielito también!